Algo está pasando con la concepción de algunos contenidos de la Web 2.0. Ya ha corrido un tiempo considerable desde que observamos el declive de la publicidad en los medios y la afectación progresiva que esto genera: más despidos en grandes casas periodísticas, integración –generalmente obligatoria- en salas de redacción, insuficiencia para suplir las ganancias desde modelos publicitarios por internet, etcétera. Sin embargo, sucede algo inusual –que no increíble- con la blogosfera y la gestión de contenidos colaborativos.

Habría qué preguntarse también qué discursos frente a esta realidad están surgiendo en la academia: si en los programas de periodismo hay una conciencia generalizada sobre el problema y esto genera espacios de reflexión y debate o si -por el contrario y como es muy probable- los arraigos tradicionalistas de los periodistas de vieja data, varios de ellos verdaderos maestros del oficio, niegan o desconocen las dinámicas de la Web y el devenir del “arte de contar historias”.

Leía a la editora del Washington Post, Katharine Weymouth, en Reggio’s Weblog corroborando una verdad que ya nadie se molesta en ocultar. Observar más de doscientos despidos en ese importante diario en los últimos años la hace referirse a las cifras en el negocio del periodismo impreso como “intragables” y, además, justificar la reducción de personal.

“Vamos a tener que hacernos más pequeños y mejores y encontrar la manera de ofrecer el mejor producto que podamos”, reseña el blog las palabras de Weymouth. De ahí la tendencia de pasar del texto escrito al meta texto, a la multimediatización de los contenidos.

También de allí el éxito de quienes previeron el cambio o al menos se decidieron tempranamente a adaptarse al mismo, y el afán de los que estaban atrasados por encajar en el modelo de la Web 2.0.

En Colombia tal es el caso de uno de sus principales diarios: el Colombiano, que se vio obligado a rediseñar su plataforma totalmente y a ofrecer canales de participación a sus usuarios ¡hace apenas un par de meses! Gastaron altísimas cuotas en publicidad haciendo alarde de la facultad de pensar de sus lectores, pero apenas se decidieron a “darles la palabra” cuando ya eso no es un valor agregado sino una obligación de los medios digitales.

Evacuación blogger

Cuando la mirada se inclina generalmente a la blogosfera para imitar los métodos de participación que brinda, de allí parecen huir asfixiados algunos de sus blogueros más representativos, generalmente arguyendo la saturación que implica sostener tal actividad.

Sin embargo, pesan también otras razones, como la voluntad de cerrar su círculo de lectores o de dedicarse a escribir con “más profundidad”; otros se cansan de la baja paga que reciben por bloguear u optan por escribir en medios de mayor renombre y distribución; o sea, de volcarse de nuevo a la escritura bajo marcas periodísticas grandes. Francis Pisani cuenta con más detalle en su columna de El País qué ha sido de estos blogueros disidentes.

Edición para la colaboración

Sin el ánimo de sentar posición sobre lo bueno o malo que pueda ser, comenzará en Wikipedia la labor de edición para los colaboradores en manos de otros colaboradores de mejor rango en escritura.

Esto se describe en Error 500 como una propuesta interesante, y no debe desconocerse que seguramente esto aportará al mejoramiento de la calidad de los contenidos y a controlar el odioso “copy-paste”. La “medida” empezará en Alemania, y probablemente se traducirá a las 264 lenguas que contemplan los textos de Wikipedia. Aunque podría afectarse la inmediatez de publicación y la cantidad de artículos y colaboraciones, en la balanza el fin parece justificar los medios.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín