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Hemeroteca del mes July, 2008

Imagen vía El País.comHace un par de años, cuando mis incursiones en la Internet eran más desde el papel que desde la máquina, leí mucho al español Juan Luis Cebrián. Por aquellos días, para entender de qué se trataba la gran red uno leía libros enteros; trataban aspectos que, hoy por hoy, cada vez más se dan por obvios.

Las nuevas generaciones, el aula sin muros, el derribamiento de fronteras geográficas, entre otros, eran temas ante los que se tenía cierta desconfianza. En pocos años no sólo estos tópicos se suceden en la realidad sino que se renuevan constantemente.

Estábamos a comienzos del milenio y Cebrián era un gurú de las nuevas tecnologías. La Red, uno de sus libros, era para mí una biblia en español que me ayudaba a comprender ese mundo de intangibles interconectados por doquier.

Unos cuantos años más y el Cebrián que yo leía parece ser otro hoy. Ahora, siendo el mandamás del grupo PRISA (Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima) sus palabras van sutilmente en contravía. Eso pasa fácilmente cuando hay saltos de lo académico a lo multinacional; acaso es apenas un ejemplo más de cómo el poder “sacude”.

Con una visión un tanto conservadora, Cebrián expresa en Semana.com –a propósito de sus viajes de negocios en Colombia- que el periodismo escrito aún puede ser rentable a pesar de la expansión de Internet: “Es evidente que el papel impreso tiene dificultades de circulación y de rentabilidad, pero creo que sigue teniendo un futuro racional y rentable”.

Además trata de reivindicar la función del periodista como actor social, cuya intermediación se fundamenta principalmente en la gestión de opinión pública.

Entrevista completa aquí.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín

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Algo está pasando con la concepción de algunos contenidos de la Web 2.0. Ya ha corrido un tiempo considerable desde que observamos el declive de la publicidad en los medios y la afectación progresiva que esto genera: más despidos en grandes casas periodísticas, integración –generalmente obligatoria- en salas de redacción, insuficiencia para suplir las ganancias desde modelos publicitarios por internet, etcétera. Sin embargo, sucede algo inusual –que no increíble- con la blogosfera y la gestión de contenidos colaborativos.

Habría qué preguntarse también qué discursos frente a esta realidad están surgiendo en la academia: si en los programas de periodismo hay una conciencia generalizada sobre el problema y esto genera espacios de reflexión y debate o si -por el contrario y como es muy probable- los arraigos tradicionalistas de los periodistas de vieja data, varios de ellos verdaderos maestros del oficio, niegan o desconocen las dinámicas de la Web y el devenir del “arte de contar historias”.

Leía a la editora del Washington Post, Katharine Weymouth, en Reggio’s Weblog corroborando una verdad que ya nadie se molesta en ocultar. Observar más de doscientos despidos en ese importante diario en los últimos años la hace referirse a las cifras en el negocio del periodismo impreso como “intragables” y, además, justificar la reducción de personal.

“Vamos a tener que hacernos más pequeños y mejores y encontrar la manera de ofrecer el mejor producto que podamos”, reseña el blog las palabras de Weymouth. De ahí la tendencia de pasar del texto escrito al meta texto, a la multimediatización de los contenidos.

También de allí el éxito de quienes previeron el cambio o al menos se decidieron tempranamente a adaptarse al mismo, y el afán de los que estaban atrasados por encajar en el modelo de la Web 2.0.

En Colombia tal es el caso de uno de sus principales diarios: el Colombiano, que se vio obligado a rediseñar su plataforma totalmente y a ofrecer canales de participación a sus usuarios ¡hace apenas un par de meses! Gastaron altísimas cuotas en publicidad haciendo alarde de la facultad de pensar de sus lectores, pero apenas se decidieron a “darles la palabra” cuando ya eso no es un valor agregado sino una obligación de los medios digitales.

Evacuación blogger

Cuando la mirada se inclina generalmente a la blogosfera para imitar los métodos de participación que brinda, de allí parecen huir asfixiados algunos de sus blogueros más representativos, generalmente arguyendo la saturación que implica sostener tal actividad.

Sin embargo, pesan también otras razones, como la voluntad de cerrar su círculo de lectores o de dedicarse a escribir con “más profundidad”; otros se cansan de la baja paga que reciben por bloguear u optan por escribir en medios de mayor renombre y distribución; o sea, de volcarse de nuevo a la escritura bajo marcas periodísticas grandes. Francis Pisani cuenta con más detalle en su columna de El País qué ha sido de estos blogueros disidentes.

Edición para la colaboración

Sin el ánimo de sentar posición sobre lo bueno o malo que pueda ser, comenzará en Wikipedia la labor de edición para los colaboradores en manos de otros colaboradores de mejor rango en escritura.

Esto se describe en Error 500 como una propuesta interesante, y no debe desconocerse que seguramente esto aportará al mejoramiento de la calidad de los contenidos y a controlar el odioso “copy-paste”. La “medida” empezará en Alemania, y probablemente se traducirá a las 264 lenguas que contemplan los textos de Wikipedia. Aunque podría afectarse la inmediatez de publicación y la cantidad de artículos y colaboraciones, en la balanza el fin parece justificar los medios.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín

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Las redes sociales parten acaso de la intención de probar la teoría de seis grados de separación, propuesta desde 1929 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en uno de sus relatos, llamado Chains. Para aquel entonces se creía que “6 saltos” es la medida de separación entre una persona con cualquier otra en el planeta; esto es, con sólo 4 intermediarios.

Algo escrito hace ya casi 80 años hace eco actualmente porque durante el tiempo que ha transcurrido se han realizado algunos estudios, sobre todo en Estados Unidos, sin mucho éxito para probar la teoría. Sin embargo, el asunto fue retomado en 2003 por un sociólogo de la Universidad de Columbia -Duncan J. Watts-, quien en su libro Six Degrees: the science of a connected age contempla obviamente nuevas variables. La más importante de éstas, claro está, la Internet.

Continuando con las contribuciones desde la academia, un estudio reciente de la Universidad de Minesota se vale de las redes sociales como herramienta para la educación, dadas las posibilidades de compartir información en diferentes formatos y la implicación del estudiante en el uso de blogs, edición de videos, fotografía, etcétera.

Es obvio que expresar abiertamente que MySpace o Facebook son educativos genera inmediatamente oposición; el carácter de “educativo” lo atribuye directamente el uso que a este tipo de herramientas se dé, no la plataforma por sí sola. Frente al tema de qué recursos tecnológicos pueden ser más apropiados para su implementación pedagógica, el experto Nelson Roldán, profesor de la universidad pionera en Colombia en educación virtual (FUCN) expresa lo siguiente:

“… depende de la planeación desde la perspectiva pedagógica y didáctica que se presente en un diseño instruccional preciso, transparente y que movilice y deje aprender de forma autónoma, colaborativa y cooperativa al estudiante. […] De alguna manera las herramientas, cualquiera que sean, facilitan el aprendizaje en un ambiente virtual como tal, pero no lo garantizan”.

Retomando el tema de los seis grados de separación, parece que hay una tendencia a la especialización en las redes sociales que rompería con la intención de constatar esta teoría. Digamos que hay grupos de personas- grupos económicos generalmente- que últimamente le están apostando a generar redes sociales específicamente para determinados asuntos. Veamos:

Hace unos meses el New York Times creó para sus lectores una red social para compartir noticias, opiniones y sugerir lecturas, entre otras funciones diseñadas para la interacción en y para este diario. Precisamente para grandes organizaciones, Microsoft decidió finalmente subirse al barco de la Web 2.0 con la creación de su propia red social, Townsquare. Aunque aún no ha “salido al aire”, ya se habla de sus funcionalidades , de su amable entorno gráfico, su compatibilidad con otros servicios de la misma corporación, y se le augura un buen futuro por su enfoque: es una red social delimitada al campo profesional.

Una importante marca de ropa y calzado deportivo estrenó un espacio para que, según ellos, los usuarios se expresen libremente por medio del arte y la fotografía. Si bien es superior a otras redes sociales en términos de diseño, es muy limitado el contacto con otras personas y la “movilidad” dentro de la plataforma, lo que lleva a la conclusión lógica y detectable a simple vista: más que una red social, es una táctica de mercadeo para atraer público a sus productos.

Con intenciones más encausadas a compartir y encontrarse en un espacio virtual, Abecindario.com es una comunidad en que los integrantes se hacen “vecinos” a partir de sus gustos, manifestados en las palabras que deciden incluir en el abecedario de sus vidas. Para una mejor comprensión, tomo de Desde mi blog las palabras de su creador, Marc Roure:

“Abecindario es el sitio donde cualquier persona puede compartir palabras. Nada más sencillo que esto. En abecindario.com todo el mundo podrá componer el abecedario de su vida, de sus grupos de música preferidos, de sus gustos culinarios o de sus prendas de ropa predilectas. Cuando dos o más personas comparten una palabra en su abecedario estas se convierten en vecinas, toda la gente con la que alguien comparte palabras será pues su comunidad de vecinos. ¿Romántico, verdad?”.

Con fines de compartir altos conocimientos salió la polémica IntelligentPeople hace unos meses. Ésta es una red social a la que sólo tienen derecho a registrarse las personas cuyo coeficiente intelectual sea superior; para garantizarlo, el “aspirante” debe aprobar un test de IQ que consta de 18 preguntas de razonamiento lógico con imágenes, a responderse en un tiempo máximo de un minuto cada una.

Al 30 de abril de este año Intelligent People sólo contaba con 700 miembros, según la Flecha. La intención de esta red social es interactuar y establecer relaciones sólo con personas tan inteligentes “como tú” (claro, si apruebas el test). A continuación una muestra de cuán complejo puede ser. No se engañen, puede ser más difícil de lo que aparenta; por alguna razón han sido juzgados porque su proceso de selección puede llegar a ser muy discriminatorio.

Seguramente con el pasar de los días y con una Web 2.0 entronizada que vaya dejando lugar a la aparición de la versión 3.0, las organizaciones que están atrasadas en la vinculación de sus públicos tratarán de exprimir herramientas como las redes sociales con más frecuencia. Por lo tanto, esta especificidad -que en mercadeo se llama “segmentación” de públicos- será reiterativa y cada vez más común, quizá hasta el punto de saturación en que dejan de constituirse como innovación.

De allí se infiere que nuevamente las organizaciones pierden la atención de sus potenciales clientes, lo que se consideraría nuevamente como un desacierto de las empresas en sus intentos por “actualizarse” en lo relacionado con Internet. Así suele la publicidad dar la vuelta a un círculo vicioso de cautivar-perder afiliaciones de públicos, círculo cada vez más pequeño por la crisis publicitaria que abruma los medios de comunicación en general.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín.

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