Cuando se consolida un espacio en Internet es importante que su nombre abarque todos los dominios necesarios y que usted registre su marca. Andrés me comentaba sobre la importancia de esto toda vez que se está creando una marca o se tiene ya alguna con cierto reconocimiento, y para ejemplificarlo me mostraba el caso de lanota.com y lanota.com.co. La primera, “una empresa dedicada a la recolección y análisis de información económica y de negocios de Colombia y de América Latina”; la segunda, un sitio periodístico con énfasis en el contenido económico. Si pertenecen ambos sitios al mismo grupo económico no lo sé. La Nota Económica, una publicación económica que desde hace años edita en Colombia el ex ministro Jorge Ospina Sardi y que cuyo dominio es lanota.com se encuentra ahora compitiendo innecesariamente con lanota.com.co, como lo explica la revista Semana.

Si algún ocioso (o curioso) se pusiera a buscar, por ejemplo, qué sale de digitar la URL gmail.net, se encontrará con un formulario sencillísimo -que nada tiene que ver con Google- en el que se pregunta por cuál cree usted que será el primer cambio que deberá hacer Obama en el 2009. Entretanto, al menos al “cometer el mismo error” con Yahoo! la empresa pide la rectificación de la URL y brinda el enlace a la verdadera.

Quizá algunas veces tales casualidades sean algo fortuito; una simple coincidencia. Sin embargo, si lo que se pretende es atraer usuarios con la garantía de que no se perderán en el camino, es importante asegurarse de que la marca-nombre de su espacio digital no sea confundido con otro. Me ha sucedido a veces que por teclear “http://elpais.com” con la intención de leer El País de Cali, Colombia, termino merodeando en El País de España.

Y cuando la coincidencia es intencional…

Por otro lado están los famosos ciberokupas, esos molestos compradores de dominios similares a otros de mayor reconocimiento. La popularidad de las direcciones “plageadas” es un factor determinante para las ganancias de los fraudulentos, pues de allí se derivan las posibilidades de caer por error en los sitios en los que los ciberokupas almacenan todo tipo de contenidos y, por supuesto, publicidad que les es paga.

No más por curiosear quise determinar cuántos posibles ciberokupas habría para este blog. Afortunadamente, de las 598 combinaciones tipográficas posibles no hay ninguna habitada. Esto lo supe gracias a Typosquat24.com, una útil herramienta para explorar dominios e identificar esta especie de sanguijuelas de URLs.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín