A uno le enseñan desde pequeño que no debe desearle el mal a nadie, pero tras múltiples experiencias desagradables por un servicio al cliente cuya incompetencia se camufla de línea en línea, de operadora en operadora y de fila en fila en las oficinas de la séptima con veinte (Bogotá), no me extraña para nada que ETB esté en este momento ad portas de salir del mercado de telecomunicaciones.

Al usuario colombiano promedio poco le importa la nacionalidad de la empresa que le presta los servicios domiciliarios de Internet, siempre y cuando cumpla con sus expectativas y reciba un trato digno como cliente. Por esa razón, desde España y México el mercado de las telecomunicaciones en las principales ciudades colombianas, especialmente en Bogotá, está siendo abarcado por Telefónica y Telmex, respectivamente.

Porque en este país nos caracterizamos por una capacidad de tolerancia casi inagotable, porque a pesar de tantos conflictos políticos, económicos y de guerra nos siguen catalogando como la segunda nación más feliz del mundo (¡qué paradoja!), pareciera que los colombianos padecemos de una ingenuidad irrisoria.

Pero no, como que algo de dignidad queda en esta masa criolla; y sumada a la prestación mediocre de unos servicios costosos y a la aparición de otros mesías de las telecomunicaciones,  se conforma el motivo por el cual la junta directiva de ETB ha debido evaluar hoy estrategias que velen por la supervivencia de esa empresa.

Fuente: Álvaro Sandoval, El Tiempo.com

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín