Más que promocionar el BarCamp Medellín -próximo a realizarse este sábado- este post pretende dar cuenta de cómo desde la Web se forman dinámicas organizativas de trabajo y de relaciones personales en torno a un evento que, en últimas, pretende llevar a la presencialidad lo que grupos e individualidades locales hacen en y para la virtualidad a diario.

Como se ha reseñado en artículos anteriores, la gestación del BarCamp en su versión paisa comenzó desde el primer Domingo en la Mañana realizado en Medellín como una intención para que los teletrabajadores empezaran a “dejar de ser islas” y se reunieran para materializar algo que, además, le dejara algún marcaje a la ciudad y aportara a esa democratización del conocimiento que tanto se replica pero poco se aplica.

De la organización del BarCamp han resultado otras actividades de familiarización y encuentro que van sembrando buenas amistades, aparte de equipos interdisciplinarios muy aptos y funcionales para el Networking. He allí el derrumbamiento de esa vieja creencia de “la tecnología aisla socialmente al sujeto”; nunca antes habíamos tenido tantas ofertas de entretenimiento para el fin de semana como desde que varios personajes de Medellín nos unimos virtual y presencialmente para organizar el BarCamp.

Hoy este encuentro -que en la versión medellinense abrió sus puertas a las ciencias sociales junto con las áreas del conocimiento afines al diseño, el desarrollo y la ingeniería- viene moviendo la opinión pública como ningún otro certamen sobre tecnología realizado en la capital de Antioquia. También los medios locales han centrado su mirada en esto, apoyando con difusiones numerosas en  medios impresos, radiales y televisivos.

.::. Herramientas Web fundamentales .::.

* Twitter: se lleva el galardón como soporte por excelencia para mantener una comunicación constante sobre el tema. Muchos de nosotros poca o ninguna afinidad teníamos con esta herramienta, que ha sido el mecanismo principal de mercadeo, publicidad y puesta en común. Desde tweets subjetivos expresando las percepciones sobre el BarCamp hasta manifestaciones de apoyo para suplir necesidades logísticas y de organización son el pan de cada día.

* Skype: los encuentros sincrónicos tienen aquí el soporte para las frecuentes reuniones, la mayoría de ellas extraordinarias y convocadas vía Twitter inicialmente. Reuniones donde “todos ponen” ideas, conocimiento y mucho de su tiempo de manera voluntaria (porque no hay dinero de por medio) para hacer del BarCamp una realidad en Medellín.

* Facebook: la red social más popular de Colombia se usa principalmente para ganar adeptos e informar sobre los avances del certamen. Allí se crea un grupo con la información básica y se dan algunas realimentaciones de parte de sus integrantes, que son un colectivo aún más numeroso e interdisciplinario que el que se convoca por las dos herramientas Web mencionadas anteriormente.

La posibilidad de enviar correos a los cientos de integrantes del grupo es un mecanismo certero y directo de comunicación que no corre riesgos como el de clasificar los mensajes como Spam por parte de los correos electrónicos convencionales. Desde allí también las personas replican la información en sus cuentas personales hipervinculando al sitio del BarCamp Medellín para acceder a mayores detalles.

* Documentos compartidos: cuya utilidad fue más protagónica al comienzo de la organización, cuando era imperante la necesidad de  explicar qué es un BarCamp y conceptualizar sobre las características específicas que tendría la versión medellinense, con argumentación.

* Listas de correo: facilitan y agilizan el envío de información a una cantidad numerosa de personas. En este caso, específicamente las decenas de inscritos a las listas de Domingo en la Mañana y BarCamp locales. Mediante éstas se comunican necesidades e intenciones expresas para los aspectos de organización y de difusión, además de ser el mecanismo de debate sobre decisiones y opiniones particulares.

Pero más que esto…

Más importante que las herramientas es la actitud que se forja tras esto: la voluntariedad y la disposición para el trabajo colaborativo y cooperativo derivan en una especie de responsabilidad sobre el devenir del evento.

Es resaltable cómo personas que en su mayoría nunca antes habían interactuado presencial ni virtualmente establecen lazos de cofianza en medio de un sentimiento de trabajo mutuo donde no hace falta el protagonismo, la necesidad de figurar ni comportamientos “anti-éticos”.

Con el conocimiento de muchas de estas personas, es muy posible frustrar o entorpecer la organización del BarCamp si se acompañan las capacidades con las malas intenciones. No obstante, por ejemplo, tranquilamente se comparten los datos de acceso a un servidor o un administrador de contenidos para que “uno haga lo uno y el otro lo otro” sin el temor de causar algún daño.

Finalmente…

Estos son sólo algunos de los aprendizajes que van dejando huella de la organización de un encuentro como el BarCamp Medellín entre una comunidad de teletrabajadores, internautas, expertos y aficionados. Si bien podrá ser considerado lo expresado en este artículo como “el descubrimiento del agua tibia”, si este tipo de experiencias no se publican ni se comparten probablemente nada podrá decirse acerca de la Gestión de Conocimiento, otro concepto comodín en los discursos sobre la virtualidad que poco de aplicación tiene precisamente por el miedo a que las vivencias de unos sean aprovechadas, e incluso mejoradas, por otros.

Por nuestra parte, y hablamos también por el equipo de personas que le ha apostado con dedicación y compromiso al BarCamp Medellín, nos atrevemos a aseverar que no tenemos reservas. Si de algún modo nuestra experiencia puede aportar a otras, no hay problema en compartirla y dejar el campo abierto a la crítica.  Los amigos organizadores del BarCamp en Bogotá también nos dieron su apoyo, viajando incuso más de 400 kilómetros por tierra en un sólo día para compartir su vivencia. ¡Eso es Web 2.0!

Laura Camila Caro Salcedo y Camilo Arango Bedoya / Medellín