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Entradas con la Tag “salas de redacción”

Blogueando me encontré en e-periodistas un enlace para echarle un vistazo a la sala de redacción de la Rede Gazeta en tres dimensiones. Además de la redistribución de espacios y la actualización de implementos tecnológicos, se refleja mayor interacción entre los periodistas que componen los 4 medios de esta empresa brasileña (dos impresos, un periódico en línea y una emisora radial).

Vale la pena que “se paseen” por la redacción. Haciendo clic en las pantallas animadas que se notan alrededor (y al fondo) de la sala pueden comparar la imagen con la de la antigua redacción y entrar a la cabina de radio.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín

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Algo está pasando con la concepción de algunos contenidos de la Web 2.0. Ya ha corrido un tiempo considerable desde que observamos el declive de la publicidad en los medios y la afectación progresiva que esto genera: más despidos en grandes casas periodísticas, integración –generalmente obligatoria- en salas de redacción, insuficiencia para suplir las ganancias desde modelos publicitarios por internet, etcétera. Sin embargo, sucede algo inusual –que no increíble- con la blogosfera y la gestión de contenidos colaborativos.

Habría qué preguntarse también qué discursos frente a esta realidad están surgiendo en la academia: si en los programas de periodismo hay una conciencia generalizada sobre el problema y esto genera espacios de reflexión y debate o si -por el contrario y como es muy probable- los arraigos tradicionalistas de los periodistas de vieja data, varios de ellos verdaderos maestros del oficio, niegan o desconocen las dinámicas de la Web y el devenir del “arte de contar historias”.

Leía a la editora del Washington Post, Katharine Weymouth, en Reggio’s Weblog corroborando una verdad que ya nadie se molesta en ocultar. Observar más de doscientos despidos en ese importante diario en los últimos años la hace referirse a las cifras en el negocio del periodismo impreso como “intragables” y, además, justificar la reducción de personal.

“Vamos a tener que hacernos más pequeños y mejores y encontrar la manera de ofrecer el mejor producto que podamos”, reseña el blog las palabras de Weymouth. De ahí la tendencia de pasar del texto escrito al meta texto, a la multimediatización de los contenidos.

También de allí el éxito de quienes previeron el cambio o al menos se decidieron tempranamente a adaptarse al mismo, y el afán de los que estaban atrasados por encajar en el modelo de la Web 2.0.

En Colombia tal es el caso de uno de sus principales diarios: el Colombiano, que se vio obligado a rediseñar su plataforma totalmente y a ofrecer canales de participación a sus usuarios ¡hace apenas un par de meses! Gastaron altísimas cuotas en publicidad haciendo alarde de la facultad de pensar de sus lectores, pero apenas se decidieron a “darles la palabra” cuando ya eso no es un valor agregado sino una obligación de los medios digitales.

Evacuación blogger

Cuando la mirada se inclina generalmente a la blogosfera para imitar los métodos de participación que brinda, de allí parecen huir asfixiados algunos de sus blogueros más representativos, generalmente arguyendo la saturación que implica sostener tal actividad.

Sin embargo, pesan también otras razones, como la voluntad de cerrar su círculo de lectores o de dedicarse a escribir con “más profundidad”; otros se cansan de la baja paga que reciben por bloguear u optan por escribir en medios de mayor renombre y distribución; o sea, de volcarse de nuevo a la escritura bajo marcas periodísticas grandes. Francis Pisani cuenta con más detalle en su columna de El País qué ha sido de estos blogueros disidentes.

Edición para la colaboración

Sin el ánimo de sentar posición sobre lo bueno o malo que pueda ser, comenzará en Wikipedia la labor de edición para los colaboradores en manos de otros colaboradores de mejor rango en escritura.

Esto se describe en Error 500 como una propuesta interesante, y no debe desconocerse que seguramente esto aportará al mejoramiento de la calidad de los contenidos y a controlar el odioso “copy-paste”. La “medida” empezará en Alemania, y probablemente se traducirá a las 264 lenguas que contemplan los textos de Wikipedia. Aunque podría afectarse la inmediatez de publicación y la cantidad de artículos y colaboraciones, en la balanza el fin parece justificar los medios.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín

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Tras celebrarse la conferencia anual de la WAN (World Association of Newspaper) en Gutemburgo, Suecia, parece que han disminuido las tensiones generadas por la expansión del periodismo digital y el acorralamiento de las ediciones impresas.

Gavin O’Reilly, Gavin O’Reilly, quien es el presidente de esta asociación, comparó los pronósticos sobre la desaparición de los medios impresos por el incremento de los virtuales con los que alguna vez surgieron con el aparecimiento de la radio y la televisión. Esto, para concluir que al final de cuentas es posible llegar a una “convivencia” de los medios, y que las empresas periodísticas deben “administrar para el éxito, pero nunca para la desaparición”.

Dando por hecho que los públicos se han abocado frente a las pantallas de los computadores en vez de a las hojas del periódico, hace un tiempo se empezó a oír en las salas de redacción de los grandes diarios la palabra “convergencia”, que más allá de un concepto se define como una actitud. Actitud de cambio, de asumir los nuevos roles e instrumentos tecnológicos que deben adoptarse en relación con las fluctuantes necesidades de los públicos… en definitiva, de enfrentar riesgos ante la irrupción cada vez más legítima de los nuevos medios.

Entonces, ya con las empresas informativas y sus salas de redacción tendiendo hacia la integración de lo web y lo impreso, una cuestión estética parece importar -no sólo en los estilos periodísticos de quienes escriben- sino también en los muros, equipos y ambientes de las salas de redacción.

Ricardo Kirschbaum, de Clarín.com, llama la atención sobre los cambios arquitectónicos como una consecuencia de la convergencia que hemos venido tratando: “Hay, entonces, una tendencia a que la sala de redacción refleje el clima de época, el salto tecnológico, la utilización de herramientas distintas, el ingreso al periodismo multimedial”.

Por otro lado, Fernán Saguier, de la Nación.com.ar, afirma que la triada del éxito para las ediciones impresas en la actualidad consta de “Sorpresa, profundidad y agenda propia”. Partiendo de esta premisa, define como fundamentales otros recursos estéticos como “un diseño energizante que nos haga ágiles y fáciles de leer”; invita a escribir con técnicas estilísticas que le otorguen “prosa musical y elegante” a los relatos y conserven la atención del lector y, además, solicita incluir “una dosis indispensable de sorpresa” para pellizcar al público.

Sin duda estos dos últimos aspectos podrían guiarse por una brújula cuyo norte sea el periodismo narrativo o literario. Las otras características que rescata Saguién son la exclusividad, la profundidad, el análisis y la opinión. A mi modo de ver, hace falta retornar a dos géneros que por su belleza y riqueza se resisten a morir: la crónica y el reportaje.

Si está visto que las noticias escuetas son más concurridas por los lectores en la Internet, ¿qué objeto tiene que los diarios impresos las repitan? Personalmente, me acerco a los diarios en la búsqueda de detalles, de profundidad y de asuntos “entre líneas” pero, sobre todo, esperando hallar historias dignas de recapitularse en libros, cuyo ritmo narrativo sea acorde con la verdad de los hechos, en que la palabra escrita dé color como no lo podría hacer una fotografía, un infográfico o un audiovisual.

Habrá que esperar hasta qué punto -dentro de este asunto de la convergencia- los medios impresos pedalean para equiparar la carrera. Y ya que en la conferencia anual de la WAN se mostró que los miedos se dilatan en relación con la desaparición de los dichos medios, sería interesante pensar –ya sin temores- en una evolución de la palabra impresa que, dentro de la integración, haga la diferencia. Esto para que la tan mencionada convergencia sea un acuerdo entre parte y parte, y no simplemente un esfuerzo de los medios impresos por adaptarse al mundo digital en un intento por sobrevivir.

Laura Camila Caro Salcedo / Medellín

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